FICX’55: Revolting Rhymes

Producida por la BBC, Revolting Rhymes conserva intacto el encanto malicioso, el humor juguetón y la honestas, por perversas, intenciones de la colección original de relatos en verso de Roald Dahl que adapta. No son cuentos revisionistas, no del todo, sino que su intención, de ahí la honestidad, es la de restituir el cuanto a su sensibilidad originaria; y ahí la perversidad.

Por Adrián Esbilla

 

El propio Lobo Feroz, quien ejerce de narrador en la maravillosa encarnación vocal de Dominic West, lo dice: así eran los cuentos antes de ser blanqueados, ablandados. Las cualidades siniestras de estos regresan, entonces, con la variedad añadida de un tratamiento postmoderno, de ligera amoralidad y decidido gusto por la doblez, lo subliminal, la sugerencia de algo… de que, de nuevo cito al Lobo, “las historias no son solo historias”.

 

De ejemplar concisión, debido a las imposiciones del medio para el cual fue en origen producido (la televisión) pero también coherente con la materia de origen, solo deja fuera una de las rimas originales de Dahl,  Ricitos de oro y los osos, además de arreglarse para hilar las otras en una línea narrativa sino común, al menos compartida donde los personajes interactúan unos en los cuentos de los otros.

Todo desprende precisión y simplicidad, con los dibujos originales de Quentin Black, de estilo desgarbado y rápido, sustituidos por un equivalente: uso de elementos mínimos para componer la imagen, formas expresivas que combinan la línea recta y las redondeadas y diseños retro con toques art déco y modernista.  Una indudable “britanidad” general, pese a haber sido creada por dos animadores alemanes entre Berlín y Ciudad del Cabo, que hacen pensar a una Aardman pasada a la factura digital minimalista.

El conjunto brilla con la inteligencia de su materia prima y añade una plasmación elegante, que pese a definirse en esa perversidad no olvida nunca el componente cencía de la ternura; algo manifestado en su memorable final, otra vez, admirable en su austeridad.