FICX’55: Life Guidance

Por Rubén Paniceres

Ismail Kadaré recapacitó en su novela El palacio de los sueños, que el estado totalitario perfecto sería aquel que controlara nuestros deseos más inconscientes y nuestras ensoñaciones más secretas. Presente en la competición oficial del FICX 55, Life Guidance (2017) de la realizadora austriaca Ruth Mader va en un sentido paralelo al escritor albanés. En un futuro cercano que puede ser el inmediato presente, los triunfadores de la sociedad europea, los madmen de la economía, que ganan dinero sin trabajar, disfrutan de lo más parecido a la máxima felicidad posible. Un buen coche, una mejor casa, una familia perfecta. Un mundo feliz que diría Huxley, aunque, como pequeñas escorias que afean el panorama, se vea deambular a individuos andrajosos en estado catatónico.

El film de Mader es la crónica de la crisis de un ejecutivo que, teniéndolo aparentemente todo, no puede ocultar su angustia y su mala conciencia. El individuo por sí solo no es autosuficiente. En una civilización donde se recurre a múltiples ayudas asistidas- coachs, psicólogos, entrenadores personales, estilistas, unidades de recursos humanos- es preciso un paso más. Ese paso más es la corporación Life Guidance, la cual, por unos métodos nunca revelados, sirve de guía y dirección en la perfecta adaptación del ser humano en la sociedad. En otras palabras, la felicidad no es algo que se logra, sino que se fabrica como un producto más. Sin embargo, la corporación tiene una trastienda siniestra, se introduce como un cuclillo en la vida del protagonista y como un vampiro abduce sus fantasías, aspiraciones y miedos para envasarlos en forma de películas dramatizadas en decorados artificiales. El antihéroe de Mader ira poco a poco a través de un pausado desarrollo matizado por una tenue y progresiva amenaza descubriendo la verdadera naturaleza de Life Guidance, la cual detrás de su fachada ultra futurista se manifiesta regida por unos brutales jerarcas que recuerdan demasiado a los Junkers (grandes terratenientes y financieros) que llevaron al poder a Adolf Hitler.

La película logra plasmar un clima de delirio conspiranoico que le aproxima a clásicos como Plan diabólico (Seconds, John Frankenheimer, 1966), Acosado (Mickey One, Arthur Penn, 1965) o El último testigo (The Parallax View, Alan J. Pakula, 1974). Aunque, renuncia a potenciar en exceso el suspense, para no equipararse con la pirotecnia de producciones como La cura del bienestar (A Cure for Wellness, Gore Verbinski, 2017), ya que Ruth Mader prefiere la reflexión en frío a la emoción en caliente.

En definitiva Life Guidance es la reducción al absurdo del sueño de un orden perfecto que vendió la Unión Europea. La cineasta austriaca con su película desbarata ese montaje y descubre un universo de zombis autosatisfechos más propios del Alphaville de Jean Luc Godard. Pero en fin, ya lo decía Voltaire en Cándido, “Vivimos en el mejor de los mundos posibles” En otras palabras no te preocupes y se feliz, la corporación Life Guidance te ayudará.