FICX’55: A Date for Mad Mary

 

Muestra del inquieto cine irlandés, tendente por naturaleza a la tragicomedia y el costumbrismo atravesado, A Date For mad Mary forma parte de la icónica sección Enfant Terribles y supone el primer prometedor largo de Darren Thornton

Por Adrián Esbilla

Mary tiene en su habitación un poster de Tank Girl. A Mary le gusta contestar, o más bien no puede contenerse y beber, tampoco puede contenerse. Mary acaba de salir de la cárcel por partirle la cara a una chica y en el lapso su mundo parece haberse acelerado dejándola a ella detrás. Una adolescente tardía, una incapaz de dejar atrás la rabia, luchando contra su incapacidad de expresarse, social, sentimental y sexualmente.

Su mejor amiga está a punto de casarse, así que obliga a Mary a embarcarse en una búsqueda que no quiere hacer, la de un acompañante.  Pero en como todos los viajes de película, y este es uno a su manera, lo que cuenta es el trayecto; y sus desvíos. La observación de los procesos sociales (la presión, la integración, la normalidad…), la precisión en el diálogo o la combinación de humores unido al sentido de lugar o lo creíble de su protagonista  recuerdan a las novelas de Roddy Doyle, aunque la base sea una obra teatral de la actriz y comediógrafa Yasmine Akram.

A Date for Mad Mary finta a la izquierda con la comedia romántico-costumbrista y golpea seco con la derecha del melodrama. Lo hace estilizando el naturalismo aparente, el de la recurrente cámara en mano y el plano cerrado que sigue incansable al personaje de turno. Pero lo más interesante de su puesta en escena sucede cuando decide romper con ese tropo. Cuando para aislar a Mary, o para revelar su alienación, en lugar de cerrarse agresivamente sobre ella  le da aire en el plano. Entonces, todo ese espacio a su alrededor habla: expulsa a todos, y todos la expulsan a ella hacia ese vacío.

El resto lo pone la excepcional presencia de Seána Kerslake, ocultando su fragilidad tras el humor seco, el gesto impenetrable y la violencia latente. Es la riqueza de su interpretación, más que una puesta en escena un tanto inconsistente en sus decisiones, la que hace tan cercano a su personaje, la que hace entender que no es que Mary no quiera cambiar, sino que quiere hacerlo en sus propios términos…aunque todavía no sepa cuales son con claridad.