FIXC’55: Lucky, una hermosa despedida

Por Víctor Guillot

El penúltimo plano de Lucky (John Carrol Lynch) es una mirada y una sonrisa melancólica de Harry Dean Stanton al espectador. El último es el de un hombre viejo, caminando por el desierto, ágil y firme, hasta salirse del plano, mientras una tortuga sigue su rumbo, lenta y complaciente, hacia ninguna parte. Así deberían ser todas las despedidas, con una sonrisa melancólica y una tortuga.

Tiene razón nuestro compañero Rubén Paniceres cuando afirma  que el rostro de Harry Dean es el de la América eterna, en contraposición al de la América profunda. Como John Waine, otro rostro USA, con otras connotaciones políticas, la de Harry es esa que aparenta un vacío, pero que en el fondo sintetiza una alegría y una resignación en el ser americano.  Harry Dean Stanton es a los EEUU lo que Luis Ciges fue para el cine español, un actor de reparto que con su presencia creaba un contexto en cualquier película, perfectamente definido por el absurdo, la comedia amarga y el enigma que encierra cualquier obviedad. De ahí que John Carson Lynch, otro gran actor secundario en películas como Gran Torino (Clint Eastwood), Zodiac (David Fincher) o más recientemente El fundador, junto a Michael Keaton, haya tenido el acierto de ofrecerle un papel que es, desafortunadamente, una alegre despedida.

Lucky nos habla de la soledad, de la capacidad de afrontar la realidad con honestidad o del paso del tiempo. También nos habla de la amistad y, como no, de la muerte, en la senectud. La cámara de Carrol Lynch acompaña acompasadamente los pasos de Lucky o de Harry a lo largo de los días, desde que se despierta hasta que se acuesta, presentándonos su rutina, tan sencilla como plácida: el café y el crucigrama, la compra de cigarrillos en el ultramarino del pueblo, el bloody mary en el garito de noche y la ringla de vecinos y amigos que lo acompañan, entre ellos un magnífico David Lynch que ha sido colega y director de Dean Stanton en numerosos trabajos y que se presenta en esta película tan cómico y enigmático como no podía ser de otra forma, tratándose del director de Twin Peaks. (David Lynch podría haber sido el nuevo James Stewart si se lo hubiera propuesto).

8-lucky-david-lynch_w1200_h630

Lo más agradable de esta película que recibió el aplauso de los espectadores en su primer pase es la espléndida colisión entre la ficción y la realidad sintetizada en el rostro escuálido de Harry, quien falleció hace unos meses, después del rodaje del film, casi premonitorio del final de este. Y esa confusión entre vida y ficción comienza desde el principio hasta el final, de tal suerte que en Lucky se acumula el cine de Wenders en París-Texas, escenas siniestras absolutamente linchyanas y momentos que sólo cobran sentido si los protagoniza Harry Dean Stanton.

Emocionante, concisa, plácida, enigmática, definitiva y testamentaria. Por favor, no se la pierdan.

 

Perfil Harry Dean Stanton en Neville