FICX’55: Todos íbamos al videoclub de la esquina

Por Rubén Paniceres

Dentro de las proyecciones del FIC X encuadradas en la programación del Día D´Asturies se exhibió el pasado sábado, en el Centro Municipal Gijón Sur de Pumarín, el documental dirigido por José F. Riveiro, Rebobinando: La edad de oro de los videoclubs, una mirada nostálgica hacia una forma de disfrutar el cine en el desaparecido formato del video VHS y un tributo a los profesionales de una tendencias del cine español injustamente olvidados.

Ha habido generaciones cuya educación sentimental se forjó en las pantallas de las salas de cine. Otras tuvieron su arrebato, que diría Iván Zulueta, a través de la televisión. En los años 80 era el video en formatos Beta y sobre todo VHS (que a pesar de su calidad inferior, término imponiéndose por razones económicas sobre su vecino) el que nutrió el gusto cinematográfico de los españoles. Jose F. Riveiro en su documental Rebobinando: La edad de Oro de los videoclubs, realizado en el presente 2017 a caballo entre Gijón y Madrid, ha recabado los recuerdos y opiniones de críticos especialistas; coleccionistas; propietarios de locales de alquiler de películas que aún no han bajado la bandera; y sobre todo un numeroso grupo de actores del cine patrio que entremezclan sus memorias del medio con anécdotas de su vida profesional.

 

Teóricos como Jesús Palacios hacen hincapié en cómo el video dio origen a una sensibilidad estética que hizo objeto de culto al cine de serie B de géneros, con especial predilección por el Gore y el Splatter donde eclosionaron joyas como El asesino del Taladro (The Driller Killer, 1979) de Abel Ferrara. Así, como productoras estadounidenses tan emblemáticas de la década de los 80, tales como Cannon o Troma, confeccionaban sus films pensando más en el escaparate videográfico que en la gran pantalla.

La película de Riveiro rememora el agente socializador del video, el cual reunía a la familia durante el fin de semana para devorar cuantas más películas mejor. Y como sirvió para que los espectadores descubrieran todo un abanico de títulos ausentes de las salas de exhibición. Los mayores podían ampliar su educación con las joyas del cine erótico, tipo Emmanuelle y las primeras películas porno autorizadas en España. Mientras los pequeños empezaban a conocer las raíces del cine de animación nipón, el Anime tan objeto de adoración en los tiempos actuales. Igualmente, Se muestran los tesoros de la ilustración que eran las caratulas de las cintas, muy buscadas por los coleccionistas, que en ocasiones eran superiores al contenido fílmico que adornaban. También, se analiza la picaresca de la época que vendía espectáculos teatrales filmados de las figuras cómicas del momento, como si fueran películas para la gran pantalla.

Pero, sobre todo, Riveiro brinda un sincero homenaje a ese sector del cine español que la crítica intelectual o la academia de los Goya suele olvidar y/o menospreciar. El grueso del film son la voz y la persona de todos esos actores /actrices que labraron la comedia más popular (cuyo eje axial fue Mariano Ozores); el fantaterror ibérico de Paul Naschy, Amando de Ossorio, Juan Piquer Simón, o Jordi Grau; las joyas psicotronicas del simpar Jesús Franco. Manolo Zarzo, Antonio Mayans, José Ruiz Lifante, Sandra Alberti, Jenny Llada, Maximo Valverde o Andrés Pajares, entre muchos otros, hacen recuento de una forma de hacer y entender el cine, hoy desaparecida, pero que llego a los hogares españoles y fue la semilla de los cinéfilos más encallecidos en los placeres ocultos del cinematógrafo. Ese cine imperfecto, puede ser, pero que merece su cuota de respeto, cuyo refugio y santuario se aposentó en los añejos videoclubes. Y del que la película de Riveiro comunica un mensaje entre líneas a favor de su recuperación. No lo echemos en saco roto.

 

Coda: En la misma sesión se presentaron otras producciones asturianas: los cortometrajes Descarrilados de Gonzalo Cifuentes &Hernán Fernández y Windhoff de Miguel Ángel Muñiz& Rodrigo Menen ambos de 2017. Dos ficciones que se visten con el ropaje del cine de géneros: Ciencia ficción y Thriller, para una alegoría sobre la mítica de los viejos ferrocarriles. Dos trabajos vigorosos que postulan a Asturias para escenario de un nuevo cine de serie B que, tal vez, recoja el testigo de aquel al que homenajea José F. Riveiro con su emotivo rebobinado de la galaxia videoclubera.