FICX’55: “Amor y Amistad es el lado de Jane Austen que no se ve”, Whit Stillman

Presidente del Jurado y Premio de Honor, el cineasta independiente Whit Stillman presente también el FICX su última obra, la comedia de costumbres Amor y amistad. Una adaptación-diálogo con la obra de Jane Austen que descubre el humor cínico y la mirada penetrante de la autora a través de las conexiones con la propio obra de Stillman. De todo ello hemos hablado con el director norteamericano, inaugurando de modo inmejorable nuestro canal audiovisual.

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En Amor y amistad adaptas directamente a Jane Austen, pero Austen ya estaba en cierto modo en algunas de tus películas anteriores.

Es verdad, me he quedado mucho con un enlace que hay entre mi primera película, Metropolitan, y la novela de Jane Austen Mansfield Park. Hay una conversación, un debate entre dos personajes importantes sobre esta novela y después, he visto que había un elemento polémico en esa novela que yo podía adaptar y eso me ayudó en la estructura. Con la última, el título Amor y amistad, es el título que utilicé para un cuento a partir de Lady Susan Vernon, que es una novela que escribió muy joven y nunca llegó a terminar. Para mí,  como guionista de material original eso era interesante porque yo podía inventar un poco, terminarlo.  Además  era necesario hacer más accesible el formato de novela epistolar y el trabajo era interesante al ser esa combinación de algo original y algo de Jane Austen.

¿Buscabas más acercar tu voz a la de Jane Austen o la ella a la tuya?

He tenido mucho tiempo para hacer este proyecto. Tenía otros encargo pagados, pero este era mi trabajo secreto, e intentado estar inmerso en el mundo de Jane Austen, en el lenguaje de Jane Austen, y muchas de las cosas más divertidas en la película son frases y observaciones de ella. Realmente su relato es ya muy divertido, es el lado de Jane Austen que muchas veces no se ve. Muchos hombres  que es la primera vez que disfrutan de Jane Austen. No es una cosa romántica, solo para niñas…es muy cínica y muy clínica, muy humorística.

Es quizás tu película donde más se nota esa mirada cínica. Al menos yo no la percibo en las anteriores.

Hay un lado muy frío, pero también hay personajes simpáticos para darle equilibrio.

Reutilizas a Chloë Sevigny y Kate Beckinsale desde The Last Days of Disco en personajes que tiene ciertas similitudes.

El personaje de Chloë Sevigny es diferente, porque en Los últimos días del Disco ella era más bien inocente y en esta ya es cínica como su compañera. Kate Beckinsale es perfecta para el papel. Yo la descubrí en Cold Comfort Farm (La hija de Robert Poste, 1995), que era ya un poco una versión moderna de otra novela de Jane Austen, Emma. Puede hacer todas esas cosas divertidas, cínicas, optimistas a la perfección. Es realmente inteligente.

Es una película financiada y rodada en Irlanda.

Sí, sí, porque…había pensado hacerlo cerca de Londres pero todo el mundo me dijo que allí ya no existía este aspecto urbano “jesuitian”. Londres era muy rico en la época victoriana y reconstruyeron todos los barrios, en cambio en Irlanda la época da mucho dinero, de mayor importancia, era exactamente la nuestra. La ciudad es más pequeña, pero conserva joyas de la arquitectura de ese periodo. Y están acostumbrados a hacer muchas películas de época, así que el equipo era muy experto. La gente me pregunta si no fue muy difícil hacer una producción de época después de todas mis películas independientes… No, fue más fácil.  La gente tiene mucha experiencia y todas las cosas ya las hay allí. Hacen una llamada y tienen los coches de caballos y todo esto y tu vas y seleccionas este o el otro…

Eso abarata también la producción.

Mucho, mucho. La hemos hecho por tres millones de dólares y parece de lujo.

¿Haber venido a Europa a financiarla tiene que ver con una dificultad para hacer cine independiente en Estados Unidos?

Lo contrario. En los Estados Unidos hay un espíritu maravilloso de gente, privada, que invierte en películas. Es algo alucínate. Tuvimos un hueco de medio millón de dólares que Ryanair retiró en su momento y un amigo llamo a otros amigos a los Estados Unidos y entre ellos buscaron el dinero en las primeras tres semanas de rodaje.

¿Se mantiene algo del espíritu independiente de tus inicios en los 90, con aquella generación del Indie Americano?

Mucho. En Irlanda el Irish Film Board  nos ayudó mucho y Arte en Francia también colaboró. Pero las ventas a otros territorios, eso es inversión de los Estados Unidos. Cuando intentaba hacer películas en Inglaterra, tuve una etapa de doce o quince años sin rodar, intentaba buscar financiación en Londres porque eran temas más ingleses me encontraba con que solo había tres fuentes de financiación y si no consigues dos de los tres no puedes hacer la película y no tienes la opción de buscar dinero privado.

¿Te parece que los cineastas independientes, respecto a los de tu generación, tienen un deseo de integrarse en el sistema, de “franquiciarse”?

Es interesante como en los últimos 35 años del cine independiente americano las cosa sube y bajan, cambian y vuelven al sitio… Hay siempre un grupo que quiere entrar en el cine comercial grande y un grupo que quiere quedarse en el independiente… muchas veces, cuando en cine independiente comienza a ser importante para el público, conocido, comercial, ese es el momento más peligroso. Hay una exaltación, todo va bien, los presupuestos van en aumento y después eso quiebra. Un poco como  lo que ocurrió con la economía mundial en 2008. Eso pasó en el cine independiente. Había una burbuja y es después cuando la gente vuelve a hacer películas con nada, sin dinero. Para mí la inspiración de volver a hacer cine era ese movimiento que se llamó “mumblecore”, gente que hace películas sin recursos, un poco como las primeras películas de Fernando Colomo, Tigres de papel, La mano negra, Opera prima de Fernando Trueba. He tenido en mis equipos a gente de ese movimiento, con algo más de dinero, de Castle Rock, que ha hecho mis otras películas.

¿Notas que hay una influencia tuya en otros cineastas? ¿En Noah Baumbach, en Greta Gerwig que estrena ahora Lady Bird?

Sí, lo veo más con Greta Gerwig más que Noah Baumbach, que si ha utilizado algunos actores míos como Chris Eigeman pero sus intereses son muy diferentes de los míos. Creo que estoy más cerca de lo que quiere hacer Greta. Y alguien que admiro mucho es Wes Anderson, que hace estas joyas de lujo. Le admiro mucho.

¿Te gustaría hacer alguna película de animación como las que ha hecho Anderson?

Me encantaría…pero no he tenido la oportunidad.

Estudio Whit Stillman en Neville