CARTELERA CICA /1

VIERNES, 1 DE SEPTIEMBRE, 17.30 Y 20.00 HORAS

manchester-by-the-sea-1

Manchester by the sea. Manchester frente al mar. 2017. USA. 131 mins. Dir.: Kenneth Lonergan. Con Casey Afleck, Michelles Williams, Kyle Chandler, Gretchen Mol y Lucas Hedges. Kenneth Lonergan (Nueva York, 1962),  director procedente del exigente mundo del teatro —trayectoria que optimizó su especial atención al aparato narrativo y le permitió escribir para Martin Scorsese (Gangs of New York, 2001)—, nos ofrece en Manchester by the sea una tragedia nada convencional protagonizada por un perdedor, un autentico working class héroe, del que su autor se sirve para construir un puente que va del héroe al mártir.  Lonergan apuesta por un montaje arriesgado, comenzando su historia in media res. Diferentes analepsis nos irán desvelando la vida de  Lee Chandler, un Casey Afleck  hermético y sobrio que no duda un segundo en llevar a cabo el siempre efectista —y provechoso— ejercicio que es renunciar al glamour y mancharse las botas. Porque Chandler ha perdido demasiado como para parase a pensar en un comienzo. Se deja llegar por la rutina y el recuerdo, malviviendo de conserje, limpiando los baños de los propietarios sin esconder un sosegado desprecio bastante democrático hacia todo ser humano a su alrededor. Busca el sosiego y las hostias en los bares con un evidente afán autodestructivo y sin aparente preocupación.

La muerte de su hermano mayor Joe (un breve pero correcto Kyle Chandler) supone la presentación del conflicto, el arranque de un drama que lo empuja a salir de su zona de confort y enfrentarse a su propio pasado. Manchester by the see es, sobre todo, un viaje a una pequeña localidad que le obligará a verse ante el espejo y lo convertirá en otro tipo de héroe, quizá, quien sabe, con más dignidad.

LUNES, 4 DE SEPTIEMBRE, 17.30 Y 20.00 HORAS.

Trainspotting-2

T2 Trainspotting. 2016. Reino Unido. 113 mins. Dir.: Danny Boyle. Con Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Miller y Robert Carlyle, Kelly Macdonald, Shirley Henderson, James Como, Anjela Nedyalkova.. Danny Boyle filmó en 1996 un clásico moderno de la mano original de Irvine Welsh y la estupenda adaptación a guión de John Hodge. Nihilismo fin de siglo y una revisión del clásico sexo, drogas y rock and roll que nos emocionó, cautivó y hasta en algún momento nos hizo sentir militantes de no se sabe muy bien qué y que hoy podríamos llamar el asco de la clase trabajadora y una parte más leída de la clase media.  Trainspotting 2 viene a ser dos cosas a un mismo tiempo: la forzada decisión de saber qué fue de aquellos desgraciados y, sobre todo, la necesidad de afrontar la nostalgia escapando de los guiños y una sentimentalidad estereotipada por el cine mainstream marca Marvel y DC. Y es que no es lo mismo la nostalgia ochentera que la de los eléctricos noventa. Ciertamente, esta década no fue tan mala como la recordamos, fue mucho peor y por eso la nostalgia es más llevadera, menos empalagosa. El hilo que conecta la realidad de aquellos años con nuestros recuerdos es más honesto y profundo que en otras ocasiones.

Veinte años de distancia significan un salto abismal, teniendo en cuenta la velocidad con que muta el estado de las cosas. Lo es de igual manera en las vidas de los cuatro antológicos personajes: Simon Sick Boy, Renton Spud y Francis. Jonny Lee Miller, Ewan McGregor, Ewen Bremner y Robert Carlyle retoman las que probablemente hayan sido sus mejores interpretaciones. Tiene razón Jordi Costa cuando afirma que “aquella película-interregno entre 1996 y 2017 la protagonizamos también cada uno de nosotros”. Pues en T2 también se representan nuestra propia incertidumbre y la desconfianza hacia un mundo más acelerado, eso que Bauman llamó la modernidad líquida y que es la constatación de nuestra propia soledad conectada con la de todos los demás.

MIÉRCOLES, 6 DE SEPTIEMBRE, 17.30 Y 20.00 HORAS

IMG-151110152214-UNE_HISTOIRE_DE_FOU_site_internet

Une histoire de fou. Francia. 2015. 131 mins. Dir.: Robert Guédiguian. Con Simon Abkarian, Ariane Ascaride, Grégoire Leprince-Ringuet, Syrus Shahidi. Robert Guédiguian es el director de un reconocible universo social, palpable y cercano, emocionante y crítico. El director de Marius y Jeanette, de La ciudad está tranquila, de Mary-Jo y sus dos amores, de tantas historias alrededor de la clase trabajadora de su Marsella natal, mestiza y apasionante, feliz y dolorida, pocas veces abandona su línea. Sin embargo, en esta ocasión, Robert Guédiguian, de ascendencia armenia, hace un planteamiento más arriesgado al relatar la lucha armada del Ejercito Secreto Armenio de Liberación en Francia, en dos momentos distintos, en el primer tercio y en el último del siglo XX. Más reivindicativo que nunca y quizá también didáctico, Guédiguian reflexiona sobre la legitimidad de la violencia o el terrorismo cuando detrás hay una causa justa, del mismo modo en que Albert Camus se planteó esta misma idea en la obra teatral Los justos, hace más de medio siglo.

La película está inspirada en hechos reales a partir del libro autobiográfico del periodista español José Antonio Gurriarán, que fue víctima de un atentado del Ejército Secreto Armenio de Liberación en Madrid a principios de los años 80.