Lucía Fernández: «En la industria del porno existe mucha explotación laboral»

Por Víctor Guillot / Fotos de Alejandro Nafría

La vida de Lucía Fernández (Gijón, 1993), estudiante de derecho, camarera y otros tantos oficios desde que tenía 17 años, dio un giro de 180 grados hace 11 meses. Ese mismo verano, movida quizá por la curiosidad o el aburrimiento, decidió enviar un e-mail a una productora porno. El correo electrónico no tardó mucho tiempo en ser respondido. En septiembre ya estaba rodando su primera escena y, desde entonces, acumula en su curriculum más de 20 grabaciones, varios festivales eróticos y un sin fin de seguidores a través de twitter, Instagram y Facebook. Todo parece indicar que esta nueva vida de actriz o trabajadora sexual acaba de empezar de la mejor de las maneras posibles, con fama, trabajo y dinero. Y ciertamente,  esta podría ser la cara A del vinilo que nos empuja a entrevistarla, pero más interesante es la cara B que nos habla de una mujer sindicalizada tan pronto como comenzó a trabajar y con una conciencia de clase obrera que la ha llevado a reivindicar públicamente la regulación de un sector muy poderoso de la industria audiovisual por el que corre el dinero negro con la misma fluidez que…bueno, ya tu sabeh.

En EEUU ha surgido desde hace unos años una corriente nueva dentro de la industria del porno, el llamado porno ético, que reclama unos principios morales, hasta ahora no se ha planteado su regulación, en torno a un porno que atienda a la diversidad sexual, al cumplimiento de unas condiciones socio-laborales dignas. Sin embargo, no sé hasta qué punto está aterrizando esta visión en la industria española del porno.

-Partamos de una premisa: si un productor me contrata para sacar un producto y venderlo al mercado, la relación que mantiene con los actores es  directa y es laboral. Pero la realidad nos demuestra que depende. Hay productores que son más sensibles y otros que no. Lo mismo sucede con los propios actores. Un ejemplo son las pruebas. En cualquier caso, por qué una actriz o un actor tiene que pagar sus test del sida, hepatitis o sífilis. No tiene ningún sentido. Lo mismo podemos preguntarnos por otros aspectos de la producción: por qué tengo que pagarme yo el vestuario, las dietas, o los desplazamientos cuando la mayoría de las grabaciones en este país tienen lugar en Barcelona. Y por no hablar de la seguridad social. Hay productores que dan de alta y otros no. Una parte importante de la industria te exige ser autónoma.

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-Qué grado de sindicalización hay en la industria del porno

-No hay nada.

Y por qué crees que esto es así ¿Es porque está bien pagado? Me gustaría saber qué análisis político y sindical haces de este sector.

-Hay miedo. Es un miedo que se extiende a todos los sectores, no solo el porno. El desconteno social está ahí, sin embargo la gente no se está moviendo lo suficiente. Como nuestro salario está por encima de la media y vivimos bien, el sector no se mueve, aunque la realidad nos demuestra que está mal pagado con respecto a los beneficios que genera la industria industria.

-¿Cuánto cobra una actriz o un actor?

-Aquí se paga entre 300 y 500 euros por una escena. Un actor o una actriz normal. Después están los cachés de las estrellas. Pero no estamos hablando de eso. Aquí hablamos de que haya un convenio colectivo con unos mínimos. Los cachés son un secreto. Si los supiéramos, sabríamos que baremo tendríamos que defender. Y si hubiera un convenio colectivo ya sería la hostia.

-¿Se han rebajado los cachés a partir de la irrupción del porno ameateur? Lo pregunto porque entiendo que hay una demanda creciente para un producto con una calidad devaluada que reduce muchos costes

-No lo sé. Lo que yo creo que ha devaluado la industria es el porno gratis. Si yo tengo una web y tiene mucho tráfico y cobro la publicidad para no cobrar al consumidor, lo suyo es que lo que cobre un actor sea proporcional. He visto Brazzers, la primera productora mundial del porno en el mundo, tiene unos medios de la leche pero lo que me han pagado es lo que se paga en España. No hay una regularización nacional, europea, sobre el porno. No hay nada, y eso quiere decir que no hay denuncias y si no las hay es porque no hay un interés por parte de la mayoría de actores sobre su situación laboral. Por supuesto no hay leyes.

-Entiendo que trabajadores como vosotros mantiene una doble condición: se os presupone actrices y trabajadoras sexuales. ¿Te hacen contrato de artista?

-Somos trabajadoras sexuales y artistas. La cuestión es como se plasma esta doble condición jurídicamente. Hay que tener en cuenta que si analizamos un contrato sexual, el objeto del contrato, el sexo, deviene ilícito. El contrato es nulo y por lo tanto no tiene ninguna validez. Sin embargo si tu eres actriz, entonces el contrato sí es válido. Entonces firmamos un contrato de artistas, pero socio-laboralmente no tenemos nada que nos proteja.

 

-Existe esa conciencia entre los actores de plantarse ante la industria o es una minoría silenciosa que analiza las cosas con cierta racionalidad en la industria.

-Hay gente que tiene conciencia socio-laboral y reclama los derechos de cualquier trabajador. Incluso se está valorando la posibilidad de organizarse.

 

Lucía Fernández.JUL.2017_31 copia-¿Quizá esta situación exija mayor visibilidad?

-Quizá exija mayor conciencia de clase, porque nos sobra visibilidad. Se me ocurren mil ideas para tener visibilidad. Si convocamos una huelga, necesito que todo el sector acuda a la huelga. De nada nos vale que se organice una minoría si el resto no quiere acudir. Por qué es tan difícil organizarse, porque hay miedo. Si entre cuatro se hace un convenio y se crea una regulación, negociada entre las dos partes, actores y productoras, la realidad sería distinta.

-Has trabajado par Cumlouder, Fake, Gigi Earth y Brazzser, la primera productora mundial de porno.

-Brazzers viene a trabajar a Europa porque es más barato. A Budapest. No hay una regulación a diferencia de los EEUU donde sí la hay. Allí el caché mínimo son 700 euros. Sin embargo, aquí no hay regualción y el caché es lo que te quieran pagar y tu quieras aceptar.  Aquí el mercado está liberalizado y cuando un mercado está liberalizado los precios tienden a la baja para mayor beneficio empresarial. Es comprensible desde ese punto de vista.

-Se acaba convirtiendo en una explotación sexual.

-No. Porque nosotros manifestamos nuestro consentimiento en todo momento. Es una explotación laboral. Si tu consientes una relación sexual nadie te explota en ningún caso. Te explotan sexualmente si te tienen encerrada en una habitación grabándote videos durante veinte horas y te dejan cuatro para ducharte y dormir. Es una explotación laboral en la que no se respetan las condiciones mínimas de trabajo.

-Las pruebas sanitarias que los actores y actrices muestran antes de hacer una escena están sometidas a algún tipo de regulación. Lo digo porque, en principio, parece que cualquiera podría presentar un documento sin ningún tipo de validez y ser falso. Quiero decir que es un aspecto sanitario que merecería la atención de las autoridades sanitarias.

-No existe ninguna regulación. Yo soy muy petarda con esto, porque de momento queda a la libre voluntad de la gente. Cada 28 o 30 días se presentan nuevos test. Debes hacerte esos análisis, al menos, una vez al mes para poder grabar, sin embargo, el periodo ventanta del SIDA es de 14 días. En EEUU, los test se hacen cada 14 días. En mi caso, las analíticas las hago antes y después de cada escena grabada pero eso depende de cada actor.

De modo que no hay un control sanitario administrativo.

-No hay un control estricto y debería haberlo sobre las enfermedades de transmisión sexual. Los test en sangre detectan el sida, la sífiles y las hepatitis pero no la clamídia o la gonorrea que, entre los actores y actrices,  es lo más común del mundo, con más o menos frecuencia. Dicho esto, no somos un foco de infección. Las clínicas no suelen detectarlo.

-De forma paralela a las grabaciones han irrumpido desde hace casi una década y con gran éxito de público los festivales eróticos. Los comentarios de tus compañeros pone de manifiesto que no deja de ser otro aspecto de la industria donde la explotación laboral es todavía más acusada.

-Exigimos unos mínimos. Dieta, viaje, alta en la seguridad social y el pago de las ETS, al menos una de los dos que un actor o actriz suele hacer. Y esto último es importante, porque si yo tengo clamídea y voy a rodar una escena cuatro días después, yo puedo estar propagando clamídia por toda Barcelona. Y es importante estar protegido, al menos, por una mutua. Si yo pillo una ATS, una enfermedad de transmisión sexual, yo tengo que estar de baja, al menos, siete días, sin trabajar. Parece bastante razonable que se reconozca una baja laboral por este otro tipo de enfermedades. Si tienes un instrumento muy grande y se te fisura, tienes que estar de baja. De manera que la precariedad laboral es absoluta.

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-El último festival erótico de Madrid ha sido muy polémico en ese sentido.

-He estado en dos. En Valencia estuve muy bien, y en Madrid nos hemos quejado. Hay gente que defiende que somos rebeldes o que pretendemos darnos publicidad. Obviamente con el sindicalismo que hace pupa, poca publicidad nos hacemos. Sería más fácil enseñar las tetas en la Gran Via. En Madrid no teníamos duchas, a pesar de la ola de calor que había. Imagínate estar en un recinto sin aire acondicionando, follando cuatro veces diarias, durante más de once horas. Eso son un montón de horas. Hablamos de una jornada que para algunos comienza a las seis de la mañana en un autobus con destino a Madrid. Eso significa que, tras bajarte del autobús tienes que estar lista y disponible para follar a las cuatro de la tarde y mantenerse así hasta la 1.15 de la mañana que terminaba. No está demás recordar que El Tribunal Supremo considera jornada laboral el desplazamiento o que el estatuto de los trabajadores afirma que la jornada laboral tiene una duración de 8 horas.  Lo que pedimos es que se cumpla una norma de mínimos. Así que lo que sucedió en Madrid no se debería de consentir. Es la organización la que pone los horarios del festival y la exige a las productoras que estén continuamente ofreciendo shows, por tanto la productora tiene que tener siempre gente ahí. Y tiene unos medios y cuando a ti te cobran 95 euros por metro cuadrado y tienes 50 metros cuadrados, más los cachés de los actores, la broma te sale por 15.000 euros. Dinero que se lleva la organización por cada productora. La primera pregunta que una se hace es ¿Y no nos pueden poner una miserable ducha? ¿Y no nos pueden pagar dos noches de hotel mas para que la mayoría de actores, procedentes de Barcelona, puedan estar descansados para poder darlo todo en el escenario? El domingo los actores se fueron a las 9 de la noche sin cenar de regreso a Barcelona.  Estamos hablando de gente que se estaba duchando encima del lavamanos, en cuclillas, cuando el porno pretende vestirse de glamour…es asqueroso. Ni siquiera fueron capaces de ofrecernos una manguera…

-Por lo que cuentas, un inspector de trabajo cerraría una festival erótico como el que denuncias

-Lo cerraría inmediatamente. Porque no cumple con la normativa de prevención de riesgos. Yo fui acordando un precio, pero otros actores fueron gratis. Por un plato de comida y dormir en el hotel…

Por el afán de promocionarse.

-Exacto.

-Visión muy similar a la comunicación en general.

-A lo que se tiende es a ser freelance y a buscarse uno la vida. Puro individualismo. Admiro a los estibadores que se pusieron en huelga, su sentido de lo colectivo, que ha permitido alcanzar sus reivindicaciones. A mi me da igual exponer mi imagen. Soy consciente de que el porno tiene una vida muy corta. En ningún caso pretendo vivir de él porque tendría que estar pendiente de todo el mundo para grabar y grabar. A mi me da igual exponer mi imagen si con eso consigo un beneficio para los que vengan después. Que sepan que no es lo mismo follar con un tío que con dos. No tienen que cobrar lo mismo. Y que tienen que cobrar sí o sí. Que no pueden ir gratis a los sitios. Para ser famosa ya tienen twitter. Yo me he hecho famosa masturbándome en twitter gratis para mis seguidores. Y lo hacía yo con mi teléfono. Así he creado mi propia marca: pajayadormir.com. Yo no voy a utilizar una plataforma de un tercero que gane dinero a mi costa mientras yo trabaje gratis. La cultura del todo gratis es eso. Mira los becarios. Gratis se te reconoce que eres un pringado. Y te llamarán por pringado. Te darán cuatro duros y tendrás que dar las gracias. Lo que se está buscando es producir, producir y producir

-Esa es la clave del porno del siglo XXI. Se produce en masa,

-Como si fuera una fábrica. Si aumenta la oferta y la demanda se mantiene, los costes salariales bajan. Si un video antes lo vendías por 1.500 euros, ahora lo vendes por 700 que el productor debe repartir entre los medios económicos y los actores. Eso sin tener en cuenta que hay actores que no cobran.

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-¿No cobran porque se dan por satisfechos por echar un polvo?

-Es una cuestión de oferta y demanda. Todos los tíos quieren ser actores porno. Esto es una generalización, lo reconozco. Un hombre que no forma parte de esta industria se sorprendería por el hecho de cobrar por follar. A la inversa, si no cobra no está tampoco mal visto. Pero en el caso de una mujer es distinto. No se admite que una mujer folle por dinero. Y esto no es una cuestión sólo artística. Entonces los hombres cobran menos o no cobran. El porno está lleno de prejuicios. Un ejemplo: me acaban de plantear interraciales y los interraciales se cobran más.

-¿Por qué? ¿Acaso se entiende que es vil follar con un negro?

-Yo creo que sí.

-Vamos a analizar un poco la corteza de la industria. Es más de derechas o de izquierdas.

-Yo creo que es un mercado liberal y de izquierdas, pero a la gente de izquierdas se nos aparta, somos unos apestados de la sociedad. La gente que es más revolucionaria o tiene más conciencia de clase se la relega a un segundo plano. Hay actrices muy buenas de izquierdas. Esa tendencia de publicar en redes sociales y afirmar que les va bien a quienes están calladas.

-El porno ético reclama un porno social y laboralmente más responsable, pero no su regulación por el Estado. ¿No crees que esto es un error? Pienso en los códigos éticos de la televisión o de otros sectores en los que su grado de eficacia jurídica es bastante dudoso. ¿No sería mejor hablar de un porno socialmente responsable para poder alcanzar esa regulación?

-No se trata de responsabilidad. Es la de respetar unos mínimos de dignidad. Que esté follando en una escena no te da derecho a no darme de alta en la seguridad social. Y el productor no lo hace porque no está obligado. Cuando se hacen campañas de inspección de trabajo, de repente los empresarios lo hacen todo para que cuando llegue el inspector esté todo en regla. Si la administración pública mete mano ahí, en la industria del porno, a lo mejor cambian las cosas. Ha pasado con la prostitución. Los inspectores de trabajo se están metiendo en todos los puticlubs y está haciendo redadas. Y esta chica por qué está aquí, y qué hace. En el momento que se demuestra que esa prostituta está trabajando se le da de alta en la seguridad social. Estoy segura de que los poderes públicos pueden hacer algo.  Los trabajadores, los actores y actrices, en este caso, siempre tienen miedo a denunciar. Teme que no le llamen para más trabajos. La administración publica está para defender a los administrados. n este caso, el administrado es una actriz o un actor, la parte débil del contrato, una cosa pequeñita en una gran industria. Si yo me porto bien trabajaré mucho y ganaré mucho dinero. Si yo me porto mal y denuncio todo esto, como que no haya una ducha en un festival, pues seguramente no les interese y es probable que no me contraten.

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-La ideología está segregando a los actor y actrices. Se les aparta.

-No todo el mundo tiene conciencia de clase. Los derechos de los trabajadores son de todos y todos deberíamos luchar por ellos. Pero no todo el mundo en la industria es consciente de su existencia ni todo el mundo los contempla, bien porque han tenido una vida difícil y han decidido tirar por ellos solos y pasar por ciertos aros que en otro contexto no lo habrían hecho. Yo soy de las que no pasa por ello y me di cuenta cuando Silvia Rubi dijo que no iba al festival de Madrid en esas condiciones. Yo pensé, entonces, hostia, tiene razón. Yo vengo de un contexto sindical. Yo estoy sindicada desde los 17 años, desde que comencé a trabajar, afiliada a la CSI y me he movido en muchas asociaciones.  Sin embargo, cuando me metí en el trabajo sindical se me olvidó. Yo fui al festival de Madrid porque había dado mi palabra y cuando doy mi palabra la cumplo. Pero no me planteo volver a más festivales si no se cumplen unas condiciones.  Imagínate: hazte 500 kilómetros hasta Madrid, vístete y maquíllate y aparenta estar bien aunque estés hecha una mierda. Deben procurarte un bienestar físico que hasta el momento no cumplen. ¿Cómo vas a dar lo mejor de ti en esas condiciones? Y cuando Silvia Rubi dijo que no, a mi se me removió la conciencia. Pero si yo no vivo de esto. Que me suban 5000 o 300 seguidores en twitter me da lo mismo. Mi fin en la vida no es mi beneficio individual. Si nos unimos y conseguimos algo, me sentiré realizada. Hacer más escenas no me va a hacer sentir mejor.

-A lo largo de este año, durante las grabaciones, ¿has vivido alguna situación especialmente desagradable?

-No tengo queja, alguna desegradable sí, pero sé gestionar ese tipo de situaciones. Yo no entiendo como puede haber chicas tan jovencitas en el porno. Sí lo entiendo, pero yo con esa edad..

-A qué te refieres con jovencitas. Tu tienes 24 años.

-Chicas de 18 años

-¿Lo hacen por ganar dinero fácil?.

-No existe el dinero fácil. El porno no es fácil

-Dinero rápido

-Pues no lo sé. Yo sé que lo puedo soportar. Que puedo enfrentarme a un estigma, porque tengo unos esquemas mentales que me permiten hacerle frente.

-Existe el estigma social. Yo creo se ha incorporado a la vida cotidiana precisamente porque se produce en masa

.-Claro que sí existe. Dejé de ir a las clases de derecho porque, mientras esperábamos a la profesora de civil, había alumnos viéndome las tetas en un video. Si sucede en la cafetería, es muy probable que yo me levante y le de un tortazo a quien sea por faltarme el respeto. No porque vea el video, sino porque vea el video y se ría. En un contexto académico tu no puedes levantarte y darle un tortazo al faltoso o la faltosa de turno.

-¿Y como te has enfrentado al estigma?

-He intentado evitar el conflicto para que no me perjudique académicamente.  Si voy a clase habrá ruido y probablemente habrá más profesores de los que yo quiero que se enteren. Y a mi no me interesa que llegue al conocimiento de algunos profesores. Estamos hablando de una facultad que está tomada por el Opus. La Universidad de Oviedo es lo que es, muy religiosa, muy católica y no les gusta que la gente haga porno. Me pueden comenzar a suspender. Por eso he dejado de ir a clase.

-¿Tenías una cultura del porno antes de trabajar en la industria?

-Sí, yo he sido una persona sexualmente muy precoz. Y soy una persona muy extrovertida. Sin embargo, en una escena yo no siento nada. Ni para bien ni para mal. Estoy concentrada en actuar y en hacer una buena escena. Habrá personas que lo disfruten. Pero no es así. Hacer una buena escena exige un gran esfuerzo físico. Max Corstes me dijo un día que si mañana te duele la espalda es que has hecho una buena escena.

-Y después del porno qué.

-Pues Lucía cogerá un montón de folios y se pondrá a opositar a la subinspección de trabajo.

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