AMANDA PALMER: QUERIDO DAILY MAIL, 2013

Por Jorge Alonso

El Daily Mail es un tabloide, un tabloide-tabloide. Es decir, responde a las medidas que definen a los tabloides (432 x 279 mm) y al contenido que los han hecho (tristemente) famosos. Portadas chillonas, contenido y tratamiento amarillista y un tufillo, más bien un hedor, racista y, por supuesto, marcadamente machista.

Amanda Palmer es una artista multidisciplinar talentosa, trabajadora, iconoclasta y certera. Viene de curtirse en la calle y ha sabido ir mezclando elementos que van del punk al cabaré berlinés, de las baladas con base en piano, a la orquestación bien medida, las letras atinadas, el descaro y las posturas políticas bien marcadas.

Una de las pioneras del crowfonding a gran escala, nada de micromecenazgo, y autora de un libro (The Art Of Asking) en el que explicaba el modo y la forma en el que contar con quienes admiran su música a la hora de financiar una serie de proyectos. No ha tenido pocas críticas, cuando pedía músicos y músicas que quisieran sumarse a su banda en el escenario a cambio de “abrazos”, y claro, la posibilidad de disfrutar de un concierto desde dentro. Se hizo un nombre con los maravillosos Dresden Dolls y se ha sacado de la manga, sobre todo, dos discos en solitario que quitan el hipo Who Killed Amanda Palmer (2008) y Theatre Is Evil (2012), entre medias versiones con ukelele, colaboraciones varias, conciertos en plan Neverending Tour y una gira mundial presentando el libro antes mencionado.

¿Cómo se juntaron los caminos de un tabloide de manual y una artista como Amanda Palmer? En 2013 el festival de Glastonbury contrató a Palmer, ya bien consagrada tras el éxito de las dos referencias anteriores, y con un directo arrollador, arropada por la Grand Theft Orchestra y ese carisma desbordante que en su caso viene de serie y ha ido creciendo con los años sobre las tablas, las calles y los bares de todo el mundo. En aquel concierto, suponemos que entre canción y canción, resulta que se le escapó un pezón. Ya saben, Parte que sobresale en las mamas de las hembras de los mamíferos, por la cual maman las crías; también en los machos, cuando los tienen, como en el hombre, y que en el momento en el que los homínidos se irguieron adquirieron un valor erótico y reproductor inédito en el resto de los mamíferos, por el simple hecho de que la vagina quedaba parcialmente oculta en tal postura. Un pezón, como los que censura Facebook, si son femeninos, claro.

Ese pezón, ese pezón fue el titular de Daily Mail, que rezaba algo así «A Amanda Palmer se le escapa un pecho mientras actuaba en Glanstonbury”. Bien, vamos a empezar diciendo que ella no tiene ningún problema en mostrar de un modo bello y natural su cuerpo, no es que la protagonista fuese Montserrat Caballé en la Scala de Milán, un lugar y una artista que podrían hacer del incidente una anécdota algo más relevante. En el Gutiérrez Festival madrileño Courtney Love mostró su culo mientras recolocaban la petaca necesaria para que sonara su guitarra, no hubo ningún tipo de reacción en la prensa. Bien, en este caso, sí. El Daily Mail consideró que el pecho de Amanda Palmer, o su pezón, escapara de entre las ropas (el look de Amanda es una maravilla que oscila entre el Steam Punk, el Berlín de entreguerras y un puntito BDSM) era la noticia destacable de su actuación en el festival de festivales. Mal, muy mal. Pero Para eso estaba el humor, el talento y la ironía de Palmer.

Poco después del incidente, hablamos del titular, no del pecho, Amanda Palmer tocaba de nuevo en Inglaterra. En un momento del concierto apareció tras su teclado ataviada con un bonito kimono y recordó lo ocurrido, primero en prosa y luego… tocando un vals, Dear Daily Mail. Usando un inglés pomposo, le dedicaba perlas bien pulidas y mejor dirigidas, «en el escenario hice varias cosas, incluso cantar, como suele hacerse, pero ustedes lo obviaron e hicieron una mención de mi teta», les recuerda que de haberlas buscado en google habrían visto sus tetas sin necesidad de publicar las fotos del concierto. También les recordó que su actitud para con las mujeres ensucia la especie humana, «parece que mi cuerpo intenta escapar de este kimono» cantaba antes de, efectivamente, dejarlo caer y mostrar su cuerpo desnudo con esa naturalidad aplastante que sabe subrayar con ese «querido Daily Mail, montón de imbéciles misóginos» (aquí ya con firme actitud punk), mientras les recordaba que estaba harta de comentarios sobre michelines, que dónde estaban las pollas y los comentarios por el estilo cuando los gallos del Rock andaban descamisados por el escenario, y más harta aún de que las quejas feministas y de género se tomasen como una monserga sin sentido ¿les suena? Todavía transitamos la senda tenebrosa del diablo patriarcado, pero está de nuestro lado Amanda Palmer. La victoria será nuestra.