Blur Vs Oasis. La guerra civil de 1995

Por Jorge Alonso

— Díselo a los chicos, lo adelantamos una semana, será el 14A.

– ¿Estás seguro?

A Matt no le entusiasmaba la confrontación, no quería enfrentarse a su jefe y tampoco le entusiasmaba adelantar el enfrentamiento inevitable con el enemigo.

Segurísimo, hay que hacer todo el ruido posible, hay que dejar claro de una vez quien lleva la voz cantante y quien tiene lo que hay que tener para arrasar con todo.

– Pero…

– Pero qué, no me vengas con las putas chorradas de siempre, con la convivencia y el apaciguamiento de los cojones, eso ya lo hemos intentado y no funciona, llevan tocándonos los huevos semanas y no lo aguanto más, si vuelvo a ver a ese tipo diciendo gilipolleces en los periódicos te juro que voy en persona a cortarle el puto cuello, está loco el cabrón y la gente le sigue, vale, pues muy bien, pues vamos con todo y les partimos la cara de una puta vez ¿de acuerdo?

Hubo un silencio tenso dentro de la habitación, fuera la tierra giraba ajena a todo conflicto que no fuera universal, y este no lo era. Matt tragó saliva.

– Bill… Bill, yo entiendo lo que dices pero piensa esto, si lo hacemos, si lo adelantamos todo una semana, todos los cálculos hechos hasta ahora no valdrán de nada, no sabemos qué es lo que puede pasar, llevamos meses manejando esto de un modo sutil y ahora no podemos tirar ese trabajo por la borda, además la prensa…

– Qué, la prensa qué. La prensa lleva oliendo la sangre desde hace tres años y están encantados, y esto ya dura demasiado tiempo.

Bill se volvió y miró los papeles alineados en la pared, las tablas, las estadísticas, cogió uno al azar y se lo acerco hasta la nariz como quisiera olfatear la verdad en él. Lo alzó ante los ojos de Matt y se quedó helado un par de segundos interminables.

– Qué… cojones… es… esto. No, en serio, qué cojones es esto, porque yo lo miro y lo vuelvo a mirar y no tengo ni puta idea de lo que es.

– Bueno, es una comparativa.

– Vale, una comparativa ¿de qué?

– De la última ofensiva.

– ¿Pero de qué cojones me estás hablando? ¿Qué ofensiva? ¿Qué ofensiva? ¿qué puta ofensiva me estás diciendo? Esto, grandísimo gilipollas, esto de aquí son un montón de números que algún imbécil que no ha pisado un charco en su puta vida se ha sacado de su despacho de mierda y quiere que ahora yo tome una decisión basándome en su experiencia de los huevos.

– En realidad…

– Qué.

– En realidad, Bill, creo que deberíamos hablar con los chicos.

– Con los chicos. Claro. Porque esto es una puta democracia ¿verdad?

– Bueno, ellos son los que van a tener que aguantar todo y…

– Ellos están hasta los huevos de aguantar provocaciones. Lo adelantamos una semana. Punto.

blur-vs-oasisOasis era los suburbios, los suburbios de Manchester concretamente, y eso es decir mucho. Blur era la escuela de arte londinense, los chavales sensibles. Desde luego no todo era tan fácil, pero así es como se construyen las historias, con buenos y malos, con blancos y negros, sin demasiados matices para que nadie se atragante. A todo esto en la Inglaterra de Blair no se ponía el sol y el primer ministro de la tercera vía (muerta) estaba encantado haciéndose fotos con los desterrados del sistema educativo conservador y los beneficiados por él. Las trayectorias de ambos dan para algo que extiende los límites de este Magazine, pero ambos compartían raíces de la cultura popular británica, de la cultura pop, solo que Oasis optaba por el muro de guitarras con melodías imbatibles que tendían a himno y Blur por la sutileza contundente de amplia gama. Y eso puede verse en ambas canciones.

Roll With It es una canción rodada que se mantiene de principio a fin con su ritmo trotón y la fuerza vocal de Liam. Country House puede hacer de tu peor día un día aceptable, y además esconde perlitas como ese “escape from rat race” (escapa de la carrera de las ratas, la que hace que una generación hipoteque su futuro anclándolo a la siguiente a través del gasto desmedido basado en el crédito) que podemos ver en el vídeo. Lo curioso es que hay varias victorias y ninguna derrota en todo esto. El single de Blur vendió más, 274.000 contra 216.000, pero el disco de Oasis, que salió en octubre, tres meses después del single, barrió con todo, vendió 347,000 en su primera semana, puso cuatro singles en el número uno y comenzó un año de locura que culminó en las dos noches de Knebworth en las que los del City reunieron a 250 mil personas.

Sin embargo, el siguiente movimiento de Oasis fue, como poco, decepcionante, demasiado aparatoso y ombliguista, pagado de si mismo, sin dejar de ser un buen disco el “Be Here Now” (John Lennon dixit), supuso el principio del declive de una banda demasiado pegada al canon que habían creado, y demasiado embebida en sus propios conflictos convenientemente aireados y de sobra conocidos. Blur, sin embargo, mutaron cambiando la piel sin tocar su esencia, dando muestras de esa amplitud de miras que comentábamos antes y que aún se percibe en los proyectos de su líder, tanto en solitario como bajo los paraguas de Gorillas o The Good The Bad And The Queen.

La batalla de Inglaterra la ganó Blur al primer toque, Oasis al pase largo y Blur de nuevo en la siguiente eliminatoria. Solo que para entonces eso que llamaron Brit Pop ya no existía y la tercera vía le ponía ojitos a las Azores