El humor de Isa Calderón

Esta semana, el diario digital El Español le ha dado boleto a Isa Calderón Peces-Barba, por aquello de que se puede hacer humor sobre cualquier cosa, pero sin tocar los cojones. No es que Isa Calderón, que es una cómica libérrima y feminista, le haya pellizcado el huevamen a Pedro José, es que ha hecho una defensa divertida e inteligentísima de la literatura universal, con una Biblia en la mano derecha y las obras de Shakespeare en la siniestra.

La Biblia viene a ser un cuaderno en blanco, como el que sostenía Isa Calderon en su video, porque no tenía otra cosa más a mano con la que hacer ese monólogo improvisado que tan bien maneja. Y efectivamente, el hallazgo de la Calderón consistía en advertir que la Biblia es en el siglo XXI  un cuaderno en blanco, una carta de San Pablo anticuada y vacía que va invadiendo de nihilismo, censura y comedia absurda la libertad de lo que otros están por decir. De manera que a este paso, la Biblia será la única asignatura que la muchachada del insti va a tener que leer a conciencia para subir la nota. Volverán los obispos a impartir doctrina.

Primero fueron los latines, después la filosofía, y ahora le ha llegado el turno a la literatura universal. El PP ha ido lentamente crucificando las humanidades, desde Homero y Aristóteles, hasta KantMarx. Por la hoguera de las indiferencia, arden ahora Dante, Proust, Joyce y así en este plan. Así que Pedro José se ha metido en el jubón de la Santa Inquisición y se ha cargado a Isa, que ha durado en el diario digital dos telediarios abrazada a un león.

Sin embargo, Isa ha sido lo suficientemente elegante como para no escatimar una sonrisa, un sarcasmo, como una joven Diana Keaton atribulada permanentemente por el macherío, el sexo y el trabajo, el cine y el humor y siempre cuestionando el estatus de la mujer en este jodido país machista desde el apartamento del inconformismo y la duda. Porque la Calderon sigue aportando un pensamiento despiojado de tabúes, con mucho alcohol y cigarrillos. Con voluntad de ángel, aporta al periodismo toneladas de actualidad, cine e ironía, una cultura pasada por la calle, bebida en el pub, haciendo familiares los grandes nombres del cine y la cultura a sus seguidores.

Con la llegada del 15 M ha herborizado un naciente y plural columnismo que practica a través de los medios el humor y la crítica política agresiva y mordaz. Cuentan lo que desde el periodismo de facultad, rancio y anquilosado, los periodistas no se atreven a contar. Y así es, tenemos un problema cuando la actualidad es narrada por los guionistas de la televisión porque en las redacciones se ha impuesto la autocensura. Pero a mi me vienen bien estos cómicos que hacen del monólogo la nueva columna. Son todos de izquierdas.

Los asturianos Edu Galán Antonio Rico, Dario Adanti, Ignatius y Quequé, Gran Wyoming y Buenafuente. Son solo algunos nombres. Diferentes formas de pensar y decir con el humor por delante, como un homenaje constante a Umberto Eco. Todos siguen la estela de Hermano Lobo a través de Mongolia, 625 Ranas, la televisión o la radio. Con Isa Calderón son más radicales, más cabrones, más destructivos,  Y con su estilo abierto, de tu a tu, su humor y su crítica viva de lo inmediato, vienen a demostrar que el público necesita diálogo, y que con ellos se puede dialogar, sentir e, incluso, jugar. Todos piensan con el nombre de la rosa. Y la rosa hoy es Isa Calderón

Entre la mole informativa del periódico, sobrevive un columnista agaritado que piensa mucho más libre que los editorialistas y que es más comunicativo. Todo el periodismo se ha vuelto crítico, hacia la izquierda o hacia la derecha, con tanta mierda depositada en los despachos del poder, pero el columnista es el crítico de esta crítica, y va siempre un paso más allá.

Columnismo, monólogo, o nuevo periodismo, se desmiente para siempre el mito de la uniformidad como categoría periodística, y el público tiene sus favoritos de la columna, la radio o la televisión a favor o en contra, pues se da el caso del columnista que es leído a la contra, para insultarle y reprocharle cosas, lo cual supone una querella continua. El mejor amigo del español es siempre aquel con el que más discute, pues los españoles sólo nos divertimos discutiendo. Todo esto es pluralismo, democracia, amenidad y libertad, pero está claro que Pedro José se ha olvidado de este asunto que tantos lectores le dio. Ay si levantara la cabeza Francisco Umbral.